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ARARA :: ARt and ARchitecture of the Americas

León Ferrari: la arquitectura de la locura

Maria Clara Bernal

mcbernb@essex.ac.uk

Maria Clara Bernal is a PhD student at the Department of Art History & Theory, University of Essex

León Ferrari nació en Buenos Aires en 1920. Autodidacta en el arte inició su incursión en ese campo con una serie de esculturas en metal en 1955. 1962 comenzó la serie Dibujos Escritos o Escrituras Abstractas. 1965 En la colectiva Di Tella presentó una serie dedicada a criticar la intervención de los Estados Unidos en Vietnam. Dejó Argentina en 1976 por razones políticas y se exilió en San Pablo, Brasil en donde retomó la escultura y experimentó con diversas técnicas: fotocopia, arte postal, heliografía, microfichas, videotexto, libros de artista, etc. 1980-82 hizo una serie de planos, reproducidos en forma de heliografía utilizando imágenes de Letraset para arquitectura. Un año más tarde retomó el arte político utilizando el collage como medio. 1985 inició serie con estiercol de aves en el Museo de Arte Moderno de San Pablo. Desde 1991 reside en Buenos Aires donde continua haciendo arte sobre la religión y explorando la “arqueología del signo”. Exposiciones colectivas: Objetos 1964, Di tella 1965, Homenaje al Vietnam 1966, Tucaman Arde 1968, Bienal de La Habana 1984 y 1994, No al indulto 1989, 500 años de represión y Surrealismo Nuevo Mundo 1992, Erotizarte 1993, 90-60-90 1994 y Veinte años 1996, entre otras. Publicó: Palabras ajennas 1966/7, Nosotros no sabiamos 1976; Cuadro Escrito 1984; Paraherejes 1986; Biblia 1989; y Exégesis 1993, entre otros

Considerado como uno de los principales representantes del conceptualismo argentino León Ferrari ha sido reconocido mundialmente por su obra polémica y activista. La imágen más conocida de su obra es La Civilización Occidental y Cristiana, censurda en 1965 por el Instituto di Tella en la cual un Cristo aparece crucificado sobre un bombardero norteamericano. Con esta da inicio a una serie de cuestionamientos del poder encarnado en las instituciones y explora la relación entre la violencia de Occidente y la religión. Sin embargo, el tema que me ocupa hoy es la parte de su obra que desarrolló a principios de la década de los ochenta en Brasíl durante su exilio y que ha sido menos estudiada y pocas veces expuesta.

El primer encuentro con la serie de heliografias trae recuerdos de infancia. De juegos con aquellos populares “calquitos” que vendian en todas las droguerias. Un cartón con un escenario (una granja, una casa, un teatro) y otro con los personajes que iban a entrar a actuar en los escenarios. Todo el poder de determinar que iba a pasar estaba en las manos del aficionado. Los personajes se frotaban con una moneda sobre el cartón de la escenografía y mágicamente iban apareciendo allí. Las posibilidades eran inmensas y por un momento se podían desafiar las leyes de la lógica y poner los animales de la granja encerrados en el baño de la casa o las personas volando en el cielo de la ciudad. Algo de este elemento lúdico persiste en esta obra de Ferrari, y sin embargo, hay una intención más profunda que la del propio juego.

Se trata de una serie de heliografias en las que el artista usa sellos y Letraset para hacer composiciones de paisajes urbanos. Sobre papel de plano arquitectonico de 1 metro por 2.86 traza con el diseño habitual de un arquitecto calles o plantas de edificios. La diferencia esta en el enfasis que el artista hace en los “habitantes” de los edificios. Se encuentran entre ellos escenas poco usuales, como por ejemplo, un grupo de burócratas ordenados en escritorios sucesivos alrededor de una cama. Los objetos de cuartos diferentes adquieren mobilidad y se visitan unos a otros, la vida hogareña se derrama sobre la calle y el vértigo público se amontona en las casas y edificios.

Algunas como Rua estan hechas con calcomanias de Letraset tal como se consiguen en el comercio; otras, como Autopista del sur, fueron hechas con las mismas imágenes pero esta vez el artista hizo pequeños sellos de metal y los imprimió uno a uno, es decir, cada hombresito esta impreso como una xilografía.

En uno de sus artículo sobre las exposiciones de Ferrari, el crítico argentino Néstor García Canclini asevera: "En las sociedades uniformadas, el lugar del arte es la dispersión". Si bien García Canclini hace una afirmación peligrosa al tratar de establecer “el lugar del arte”, su frase resulta un punto de referencia clave para hablar de la obra de León Ferrari. La sociedad uniformada en el caso de Ferrari es reconocible en dos niveles uno específico que se aplica a la situación historico-política; y uno más general que se aplica a la sociedad entendida como sistema impuesto.

En el primer nivel de lectura se puede vislumbrar un comentario sutil pero caustico al régimen militar. Un ejemplo de esto es Las madres de la Plaza de Mayo en el que una serie de personajes marchan en círculo alrededor de un centro vacío, en esta obra se hace referencía directa a las madres de los desparecidos que marchan todos los jueves a las tres de la tarde en silencio sosteniendo en sus manos las fotografías de hijos y nietos. Hacia finales de la década de los 70’s la dictadura militar en Argentina había afectado de forma directa a León Ferrari, víctima de la persecusión por sus actividades entre 1965-75 con un grupo cultural que se oponía al gobierno militar dejo Buenos Aires para establecerse en San Pablo, Brasil. Aunque el artista asegura no conocer nada en el plano expresivo que tenga la fuerza de la represión argentina -motivo por el cual no se atreve a hablar de su obra como reflejo de la represión- no puede dejar de reconocer el impacto que tuvo sobre él esta experiencia. “Todo lo que a uno le pasa es motivo para hacer cosas en el arte y yo tengo un motivo tan fuerte como es Argentina pero creo que aun no aparece una obra que le llegue.” No solamente la dictadura tuvo un impacto importante en su obra de entonces, sino tambien el cambio de ciudad. Su traslado a Brasil afectó su obra de forma definitiva, el ambiente urbano de San Pablo, una de las ciudades más grandes del mundo, lo aturdió. Asi, la velocidad, los tumultos las masas se encarnaron en sus heliografias.

En un segundo nivel de compresión de la sociedad uniformada que menciona García Canclini, Ferrari hace una alusión al problema más amplio del orden como sistema impuesto por la fuerza. La sociedad uniformada en este caso toma el cuerpo de un sistema en el cual el ser pierde su individualidad y se conveirte en masa indefinida. La vida del hombre bajo un sistema bien sea religioso o político es lo que para Ferrari constituye “el absurdo”. De esta manera, el artísta cuestiona tanto las leyes del hombre como las leyes sagradas, para él cualquier forma de poder es agresiva. En las heliografías, la institución metamorfoseada en lo estricto del lenguaje arquitectónico (Letraset/plano arquitectónico) es perturbada por el caos en que el artísta representa la escena.

Aunque esta serie de trabajos ha sido considerada por muchos como un periodo de receso del “arte político” esta de hecho, a mi juicio, altamente politizada. El trabajo realizado en Brasil no fué sino una continuación del sentido general de iconoclástia que define la obra de León Ferrari. Signo como materia prima y ready-made han sido elementos que se funden en su arte. Anterior a las heliografias Ferrari ya tenía una propuesta lúdica con el sistema de signos y símbolos. Ya se había apropiado de textos sagrados (Antinguo y Nuevo Testamento, Corán etc) de textos poéticos (Borges y Bréton) o textos periodísticos para hacer sus esculturas. “En el principio lo que hacía era una escritura deformada, o directamente signos del alfabeto inventados. Era una palabra incomprensible. Bajo esa forma escribí una serie de dibujos que titule Carta a un general, fue la primera vez que introduje el elemento político y conceptual en mi arte”.

Hay tambien presente una reflección sobre la escritura, y como no, si Ferrari esta interesado en la ruptura del orden impuesto, entonces la escritura es la materia perfecta para trabajar el tema. Haciendo un cruce entre escritura y dibujo el artista despoja a la palabra de sentido y le artribuye el caracter de grafismo. Quieriendo mostrar de esta manera la pérdida de correspondencia entre la cosa y la palabra que la nombra. Sus cuadros escritos guardan una extraña pero estrecha correspondencia con sus “paisajes” en Letraset. El artista propone un giro en cuanto a significado/significante y pone el Letraset en el mismo plano del manuscrito. En ambos el signo es despojado de su contenido y revestido con un significante diferente al original. Saliendose asi de toda lógica, de todo orden. Ferrari mismo utiliza expresiones tan ambiguas como “Escritura Abstracta” y “Dibujo Escrito” para nombrarar su obra.


Pero retomemos la frase inicial de Canclini, esta vez haciendo énfasisi en la segunda parte, “el lugar del arte es la dispersión”. Muy acertadamente Luis Felipe Noé se refiere a Ferrari como un “cuestionador”por su capacidad para reafirmar el poder subversivo del arte, mucho se ha dicho sobre esta faceta de Ferrari. La visión del arte como actividad liberadora o al menos cuestionadora, es problemática en términos generales pero cuando se trata de la obra de Ferrari la visión parece tomar forma en diferentes direcciones. En el caso de las heliografias la subversión se lleva a cabo no solo a nivel temático sino tambien a nivel técnico. En este aspecto se cumple la profesía de Walter Benjamin cuando afirmaba que en las actuales condiciones de producción el arte pondrá en entredicho conceptos como creatividad, genio y valor eterno.2

Ya hemos visto como desde 1964 Ferrari se había iniciado en la exploración sutil e impactante de la iconoclastia a través de sus “Cuadros Escritos”. En el momento en que realiza las heliografias las ideas de reproductibilidad y signo despojado de contenido estan en auge. Varias exposiciones se dedican al tema en Latinoamérica y especialmente en Brasíl en donde empezó su experimentación en este medio, según él, con un grupo de aproximadamete 20 artistas en San Pablo. En este grupo Ferrari conció artistas de la talla de Mira Schendel, Regina Silveira y Julio Plaza entre otros. Todos ellos participaron en la muestra “Gerox” 1979 que impresionó a Ferrari por la posibilidad de reproducción de este método que entonces adoptó, al tiempo que se unía al grupo y participaba con este en sucesivas muestras de arte postal. Comenzó con grafismos semejantes a los de la escritura imaginaria que había puesto en cirulación antes del 65 para evolucionar más tarde en el uso del Letraset.

En esta serie la sutileza del lenguaje dota a la obra de una fuerza extraordinaria y de alguna manera las críticas se vuelven más certeras y subversivas que cuando hace sus esculturas más explicitas y figurativas con santos y armas. Uno de los logros más importantes de Ferrari con esta serie es la apropiación sensible del módulo (en este caso el Letraset), en palabras de García Canclini “Cuesta aceptar que el humor poético, las tiernas estrategias con que representa el furor urbano, sean nada más que combinaciones de módulos convencionales con caligrafía casi siempre abstaratcta”.

En esta serie el Letraset se vuelve casi un ejecicio gestual, la superficie es textura antes de ser relato. Hay un juego de cerca-lejos, con la utilización del plano arquitectonico Ferrari parece estar proponiendo al espectador una ya conocida máxima de la sabiduría popular: tomar distancia para ver claramente la situación. El espectador debe hacer sus propios descubirmientos y burlarse de situaciones descubiertas en el papel. Pero esto, dice Ferrari, queda en manos del espectador, el artista no se propone imponer sentidos. “dejo el significado a juicio del contemplador: pueden ser el reflejo de mi vida en San Pablo, y de las cosas que nos sucedieron.”

Hay otro asunto importatnte aquí en juego algo que fué propuesto ya hace varias décadas por el filósofo alemán Walter Benjamin en su texto La obra de arte en la epoca de la reproductibilidad técnica; esto es, la reproducción mecánica en relación al arte. Benjamin veía en la reproducción técnica un peligro para la producción artística, proponía que a pesar de que la reproducción sea exacta esta todavía carece de un elemento: su presencia espacio/temporal; para el filósofo el concepto de autenticidad, el aura esta sustraida de la esfera de la reproductibilidad. Ferrari subvierte la negatividad de estos puntos hechos por Benjamin y los convierte en aspectos positivos. En Ferrari el auténtico se confunde con la copia y la copia se convierte en el auténtico en el momento de hacer más copias. La decadencia del aura pronosticada por Bejamin en la época de la reproductibilidad técnica es tratada por Ferrari como una ganacia más que como una perdida.

En las heliografías el artista esta exponiendo la problemática arte/tecnología y poniendola en el mismo plano con la relación hombre/tecnología. Ferrari propone una vez más un juego de palabras, si el hombre se ve manipulado por la máquina el artista toma venganza y pone a la máquina a trabajar para él, en este caso en que el hombre se veía limitado por los parémetros de la máquina el artísta obliga a la máquina a imitar al hombre.

Ferrari yuxtapone la pieza única creada por el virtuosismo a la pieza múltiple. La obra no es solamente creada con medios de producción en masa sino que también es copiada una y otra vez y reproducida a través de medios mecánico. El artista toma esto por entendido y va más allá. Humaniza la producción en masa con la historia de la lucha del hombre con la tecnología y la clasificación cualitativa de su ambiente. En estas obras el hombre adquiere un papel protagónico opacando la espacialidad del plano. Paradójicamente a través del signo Ferrari humaniza aquello que esta alejado de lo escencialmente humano. El barrio, La calle, Camas, Baño, Autopista del sur o Pasarela se convierten en relatos de vivencias cotidianas del hombre.

La intervención de Ferrari no consiste en diseñar las figuras sino en darles un orden y a través de esto un sentido, o mejor un sinsentido en este caso. Asi, la obra de Ferrari rompe estructuras básicas que todos tenemos como ideal del orden. La intervención de un tablero de ajedréz o de un plano de arquitectura es un atentado del caos contra el orden. En este sentido Ferrari no inventa nada nuevo con sus heliografias, la idea de la reproductibilidad ya estaba firme, asi como la del ready-made. Su aporte en este caso es la reinvención de ambos conceptos con un fin subversivo que se aplica básicamente a su situación histórica y que es una afirmación contundente en contra de la dictadura, la burocracia y las instituciones en general que no trabajan para el hombre sino a costa de la humanidad.

El medio es de origen industrial pero Ferrari crea una atmósfera cálida y da personalidad al signo. Lúdicamente transforma el producto de una máquina en el producto del artista. Pasa del blanco higienico y casi antiséptico de un plano arquitectónico al mundo caotico determinado por la mano creadora. La organización racional que hace un arquitecto es transformada por Ferrari en caos donde los hombrecitos no caben por las puertas, las salas de juntas estan llenas de inodoros, donde el orden aparente de las oficinas del gobierno o de la calle muestra una realidad escondida. La idea de una sociedad autómata opacada por una ciudad caótica toma fuerza como expresión de la represión.

La figura humana es utilizada como contrapunto humorístico con el fin de hacer un comentario sobre el absurdo. En una entrevista en La Voz en julio de 1984 Ferrari habla sobre esta serie asi: “El resultado tiene el aspecto de planos o urbanizaciones, con cierta gracia surrealista, y tambien puede verse, de alguna manera, como una arquitectura de la locura. No me guía el propósito de significar algo definido; quien se enfrenta a estas obras es libre para establecer asosiaciones y darles la interpretación que considere más correcta. Personalmente, cuando las veo terminadas, mi propia interpretación, que no limita ni excluye otras, es que estas obras expresan lo absurdo de la sociedad actual, esa suerte de locura cotidiana necesaria para que todo parezca normal”.

Referencias

Nestor Garcia Canclini, El arte se hace en fotocopia, Uno+Uno, 8/4/82

Walter Benjamin, La obra de arte en la epoca de la reproductibilidad técnica.

Leon Ferrari en conversacion con Caludio Zeiger, Las palabras y las cosas en Radar, junio 1998

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